Todo empezo por una hallaca


Si!  todo empezó por las hallacas...... en mi querida Colombia solemos comer tamales en muchas formas y estilos. Lo hacemos en un desayuno "trancao", a cualquier hora los fines de semana e inclusive aquellos de buen apetito se le apuntan hasta en las jornadas de trabajo. 
Se trata generalmente de un plato grande y sustancioso, lleno de tradición.
Como nadie es profeta en su tierra, mi foco con relación a este platillo siempre estuvo ligado a su particular presentación en hoja de plátano y a lo pintoresco de sus combinaciones.
Sin embargo, es cuando llego a Venezuela que descubro el fabuloso mundo detrás de la preparación de un tamal, un tamal llamado: Hallaca.
El país despierta a la navidad cuando en los supermercados comienzan a vender las hojas, que dicho sea de paso, vienen de ser sometidas a un proceso de ahumado que poco sabemos apreciar porque ya las conseguimos listas: limpias y cortadas.
Desde finales de noviembre ya los más veteramos cocineros empiezan a hacer sus entregas a los restaurantes y supermercados; y en las casas comienza lo que para mi fue la primera gran conexión con el coaching y la gastronomía.
Sucede que cada hogar venezolano lleva la hermosa tradición de hacer hallacas en familia y participar de alguna manera de esta curiosa jornada.
Cuando participé de mi primera hallacada, descubrí un equipo de alto desempeño en criollo, donde se combinan: experiencia, legitimación, emociones, ética, respeto, escucha, lúdica, propósito y resultados.
En mi espacio profesional había participado muchas veces de talleres dedicados a descubrir e incrementar el liderazgo, el trabajo en equipo y similares. A decir verdad, ya estaba hastiada de saltar la cuerda, caminar a ciegas con los ojos vendados guiada por mis colegas y a tanta dinámica que con todo el respeto que merecen quienes nos dedicamos a esto de la formacion de personal, opino que su efecto se ha ido perdiendo con el paso de los años, porque los participantes demandan cada vez más "ciberacrobacias", para ser sorprendidos y luego de la sorpresa permitirse el espacio del aprendizaje.
Fue por ello que cuando vivo esta experiencia de las hallacas y reflexiono sobre el sinfin de situaciones por las que habíamos transitado desde hacer las compras de los ingredientes hasta degustar el platillo, que comienzo a darle forma a este espacio llamado Dialgos de Cocina: talleres dispuestos a utilizar la gastronomia como canal para descubrirnos como seres humanos y soltarnos a la posibilidad de una mirada distinta que amplie nuestras alternativas de acción.
Ya tenemos un año realizando nuestros talleres Dialogos de Cocina - Coaching Gastronomico compartiendo con el público: ingredientes, diversion y aprendizaje y a partir de hoy estaremos viviendo esta esplendida experiencia también a traves del blog.
En Dialogos de Cocina nos permitimos llamar al buen gusto, a nuestros antojos, recetas, vivencias, anecdotas, inquietudes, para conectar con herramientas poderosas del coaching y así considerar una vida plena en bienestar.
No me resta más que declarar mi agradecimiento a la hermosa tradición de las hallacas y que perdure por siempre en la familia venezolana.

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