El lomo al trapo y la complejidad dinámica, cuando los resultados no son los obvios.

Conversando con mi querida amiga gaby trajimos a colación el tema del Pensamiento Sistémico. Ella me preguntaba de qué modo asociar recetas a este tema y como era de esperarse, me pase los dias siguientes detallando almuerzo, desayuno y cena para encontrar aspectos que conectaran con esta disciplina.
Surgieron innumerables ejemplos apreciables en el modo de cocinar, en la manera como mezclamos los alimientos, la forma en que son servidos, etc..... 
En esta oportunidad, tomé del libro en cuestión: "La Quinta Disciplina", un concepto que me parece altamente poderoso.
Se trata de la complejidad dinámica; el libro sugiere que la causa por la cual exitosas estrategias de pronósticos y análisis pueden fracasar, radica en que el enfoque de la observación se centra en la complejidad de los detalles y no en la complejidad de los sistemas. Dicho de otro modo, cuando una misma acción tiene efectos drásticamente distintos a corto y a largo plazo, es probable no observar adecuadamente las situaciones y los sistemas.

Ahora, esto de la complejidad dinámica, en mi empirismo foodie, me hace pensar en el lomo al trapo. Para quienes no han tenido el placer de degustar un lomo al trapo, les cuento brevemente que se trata de una pieza grande de lomo fino, colocada sobre una cama gruesa de sal y un trapo de cocina. Una vez que el lomo,  la sal y el trapo están dispuestos como se muestra en la foto, el cocinero envuelve el lomo en el trapo hasta obtener una especie de almohada que posteriormente es llevada directo a las brasas hasta que el trapo se quema por completo. Creo que esta preparación es hoy mucho más popular que hace unos años, pero en cualquier caso, suele suceder que quienes lo presencian por primera vez, se sorprenden de la cantidad de sal sobre la cual se coloca la carne y del acto de esperar a que el bulto, en el que finalmente se convierte el lomo, literalmente se queme.
Luego de que la incredubilidad reina, el cocinero con un martillo rompe el trapo, que para este momento ya se convirtió en coraza, y aflora la más tierna pieza de carne: todo un lujo al paladar.
pero tal show y satisfacción final de los comensales, no pudiera ser posible si el tiempo trascurrido sobre las brasas no es el adecuado para que el trapo se queme y darle paso a que la sal se vuelva roca. Si por algún motivo la pieza se retira antes del fuego, el proceso estará a medias, la sal no alcanza a hacer lo suyo que es extraer los jugos de la carne y nos encontraríamos con un trozo de carne hiper salado no apto para consumo. Siendo así, daríamos la razón a los incrédulos que al ver el armado de la pieza advirtieron el caos que se avecinaba.
Cuántas veces en la vida por no dejar que las cosas tomen su tiempo, por no apostarle a nuevas alternativas por contradictorias que parezcan, nos perdemos de resultados finales exitosos, o lo que es peor, encotramos resultados que creemos son los definitivos y realmente son sólo parte del proceso, alejándonos de futuros intentos que inviten al cambio necesario.

"cuando las intervenciones obvias producen producen consecuencias no obvias, hay complejidad dinamica" peter senge.

Comentarios

  1. El todo es mayor que la suma de las partes! a veces nos perdemos el bosque por mirar el detalle del árbol y es que la confianza en ese todo y en lo que somos capaces de hacer como colectivo más que como individuales es la clave

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  2. Esta semana haciendo arepas recorde esta conversación, y recorde cuantas veces el tiempo que toma las cosas no es el tiempo deseado, al final me dije cual es mi objetivo hacerlas rápido o comer rico?

    Cuantas veces olvidamos el objetivo por meternos en la obviedad de los procesos y en ritmo de la rutina?

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