Brócoli: arbolitos que se las traen!!!



Hace un par de meses sostuve una conversación con una amiga poeta llamada Alicia. Ella me decía: "los problemas debemos verlos como el brócoli, de arbolito en arbolito hasta llegar a la pieza completa".

Yo me quedé pensando en la analogía y como suele suceder que cada quien habla lo que habla y el otro escucha lo que escucha; a mí de aquella charla, más que el "divide y vencerás" me quedó la reflexión en el bendito arbolito.

Desde niña fui pésima para las verduras y los vegetales; pero el brócoli me encantaba. También he visto a muchos hijos de amigos y primitos pequeños ser felices comiendo brócoli. Ajá y qué tiene el brócoli de especial?

No pongo en duda sus propiedades alimenticias, pero estamos hablando de niños a quienes estos fantásticos argumentos de alimentación o de: "cómetelo que está riquísimooooo"; "si te lo comes serás como la mujer maravilla", "come completo y por la tarde tomamos helado", no les son suficientes. 

A los seres humanos nos gusta explorar, tocar, ver texturas. 
Que al crecer perdamos esa capacidad de modo evidente es otra cosa. Quizás no la perdemos, lo que sucede es que nos llenamos de motivos: "que tal si...."  y hasta allí nos llega la capacidad de explorar, en tanto que poco a poco va siendo reemplazada por el entramaje linguístico con el que nos decimos lo que queremos escuchar. 
Vamos encontrando las explicaciones a lo que nos sucede o a lo que nos podría suceder, alejándonos paulatinamente de la capacidad de Acción.  

Cuando la vida se nos convierte en un sólo intagible, podemos estar dejándo de lado pequeñas vivencias que le aporten textura y sabor a nuestros días. 
La próxima vez que comas brócoli apuéstale al niño explorador que aun llevas por dentro!

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